El primer consejo que se debe entender claramente es que no existe ningún método que tenga certificación de garantía para jugar al Keno y ganar. Esto es así tanto en el casino real, como en los juegos on line.
Pero hay historias que dan buenos pronósticos a los optimistas y ésta es una de ellas.
Internet basa la salida de números en una serie de números aleatorios y esto es lo que da mayor seguridad al casino de que los números no se repiten... más allá del puro azar.
Ahora bien, dicho esto profundicemos un poco en estas combinaciones: hay una gran diferencia entre los números aleatorios y los números cuasi aleatorios. Las computadoras no son perfectas a la hora de producir números al azar. Cuando un programador pide que un programa dé números al azar, lo hace basándose en un valor inicial llamado el valor semilla y de ahí surge la cadena de números.
Este valor semilla luego pasa por un algoritmo, una serie de cálculos; por lo que conociendo el valorsemilla y el algoritmo es posible predecir qué números van a salir. La mayoría de los valoressemilla son protegidos sumándoles un número que procede de algún valor indescifrable, como por ejemplo sería la raíz cuadrada de la cantidad de veces que fue pulsada una tecla en los últimos 5 minutos.
Como en todo juego, siempre hay relatos fascinantes detrás de ellos. Historias de bancarrotas, de fortunas creadas al azar, de casinos o jugadores que trataron de engañar... y resultaron estafados. En fin, también el Keno tiene sus leyendas. Una de ellas cuenta que un hombre, pacientemente estudió las posibilidades de apuestas y ganó una fortuna... hasta que fue descubierto.
¿Cómo logró la proeza? Muy fácil: en el caso de este hombre que venció al Keno, se sabe que debía saber el valorsemilla y el algoritmo. Él lo consiguió observando constantemente los números que salían cada día en el mismo casino. Mientras analizaba las secuencias de números día por día, descubrió que la máquina de Keno comenzaba siempre con el mismo valor semilla y ejecutando siempre el mismo algoritmo todas las mañanas. Descubrió entonces un patrón según el cual la primera jugada de cada día coincidía con la primera jugada del día anterior, la segunda con la segunda del día anterior y así y de esta manera logró vencer al casino. Una historia alentadora, pero probablemente irrepetible. ¿No es cierto?







